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sábado, 22 de julio de 2017

LA PESTE NEGRA

viernes, 21 de julio de 2017

GENGIS KAN (El azote del mundo conocido)


Gengis Kan, el azote del mundo conocido


En el siglo XIII, una devastadora plaga se desató en el corazón de  Central, propagándose entre todas las tierras comprendidas entre  y Polonia. Aquel azote infundía un pavor enorme; pero no se trataba de ratas, ni de una enfermedad infecciosa, sino de hombres. Las tribus mongolas surgieron violentamente de las Estepas de Asia, y con una ferocidad insólita emprendieron una campaña de sanguinarias conquistas que se prolongaría durante todo un siglo.
Las tácticas bélicas de los mongoles, así como su extraordinario valor y resistencia son legendarias. Eran guerreros natos, pero sin embargo, necesitaban un gobernante que los aunara y los llevase por el camino de la victoria. Y aquel caudillo fue Gengis Kan.



Bajo su mando, los mongoles fueron capaces de salir de Asia Central y conquistar la mayor parte del mundo conocido. Nació en torno a 1167, y su nombre original era Temüjin. A la tierna edad de 9 años su familia tuvo que huir a resultas del asesinato de su padre por parte de una tribu rival, y fue durante aquel exilio cuando Temüjin conoció a Börte, su futura esposa. Esta, fue secuestrada por otra tribu que se adentró en su campamento, y empezó a recabar todo el apoyo posible para poder rescatarla, cosa que hizo consiguiendo vencer a sus enemigos tribales. A partir de aquel momento, su status y poder comenzaron a subir como la espuma, y pactó con otras tribus y reclamó a cuantos estaban en deuda con su padre la devolución de los favores recibidos.

En 1202 cercó y venció a los Tártaros en la Mongolia oriental. Con esta gran victoria a sus espaldas, y aprovechándose de los continuos enfrentamientos tribales, Temüjin extendió su hegemonía por la región, de modo que al cabo de poco tiempo, muchos otros líderes mongoles le habían jurado lealtad y lo habían proclamado Soberano Universal.
Es cierto que tendemos a considerar a la Estepa de aquellos años como un lugar apartado y marginal, y aunque nos parezca una región remota y desolada, la verdad es que se trataba de un centro de poder. Uniendo todos los caballos y personas de las tribus, se obtendría la mayor fuerza militar del mundo. Eso, precisamente fue lo que hizo nuestro personaje.


Ya en 1206, con la mayoría de las tribus mongolas gobernadas por un solo líder por primera vez en su Historia, fue proclamado Rey o Khan de Mongolia. En lo tocante a su aspecto físico, era muy distinto de sus súbditos, puesto que era relativamente alto y fornido y sus penetrantes ojos eran de color gris verdoso. Una vez asegurada su posición en tierras mongolas, Gengis pudo poner sus miras en la dominación de otros países, y el primer objetivo que se fijó fue la vecina China, casi nada. Podía parecer una intentona suicida, pero sin embargo,  a comienzos del siglo XIII estaba asolada por muchas divisiones intestinas.
Tras varias batallas contra las tres facciones que gobernaban China, el ejército mongol, con 180.000 hombres se internó hasta situarse a solo 40 km de Pekín. No obstante, el avance fue frenado debido a su punto más débil como militar a lo largo de toda su vida, su poca pericia para asaltar y tomar ciudades fortificadas. Era un aspecto bélico desconocido para ellos, pero gracias a los conocimientos de ingeniería de prisioneros chinos, pudo fabricar máquinas de asedio, y adiestrar a sus tropas convenientemente. De este modo, cuanto más pueblos dominaban, más se incrementaba su poderío militar.
En 1214 el Emperador Chino acabó por capitular, entregando a su hija a Gengis Kan junto con mil niños esclavos, 3.000 caballos e inmensas cantidades de oro, plata y sedaPekín abrió sus puertas a los mongoles, que no demostraron la más mínima piedad y saquearon salvajemente la ciudad.

En la primavera de 1216, decidió centrar sus esfuerzos en Asia Central, en la actual . Su dirigente, había cometido el estúpido error de ejecutar a una caravana de mongoles, y para colmo de males, los embajadores mongoles que acudieron a su Corte exigiendo una explicación, también fueron ejecutados. Había firmado su propia sentencia de muerte y condenado a su nación a la extinción. La respuesta del líder mongol fue escalofriante, es mejor no entrar en detalles; le siguieron , y el norte de la India.
Como muestra de su ingenio como militar, en un asedio a una ciudad china que era completamente inexpugnable, tenemos el siguiente relato: Entonces el Gran Khan les dijo a los chinos: “Denme todos los pájaros de su ciudad y yo los dejaré en paz”. Los chinos hicieron esto felices, y entregaron las aves en grandes jaulas. Cuando el Khan los tuvo en su poder, les prendió fuego, y éstos volaron hacia los nidos y tejados de la ciudad, incendiándola, y los desesperados habitantes corrieron fuera de ella, cayendo bajo las espadas mongolas.
En una batalla crucial, contra sus enemigos Targutai y Yamuga, y viendo que sus fuerzas eran muy inferiores, hizo que cada soldado hiciera un muñeco del porte de una persona y lo pusiera en su caballo de reserva (cuando un caballo se cansaba, se usaba otro que se llevaba al lado). El ejército del Khan parecía el doble, atemorizando a sus adversarios, lo que fue crucial para el desenlace de la batalla.
En 1227 murió con 65 años, y dejaba como herencia un Imperio que se extendía desde las costas de China hasta el Mar Caspio. También fue capaz de organizar los recursos de las regiones dominadas a fin de convertirlas en trampolín para sus futuras conquistas, así que supo servirse de las naciones conquistadas para ampliar su Imperio.



Cuando llegó a Europa, los mongoles encontraron un Continente muy dividido, en el que todos los Soberanos reinaban sobre nobles más o menos independientes, por lo cual era muy difícil que este continente hiciese causa común para encararse con la amenaza  mongola. El Mito del Preste Juan, también ayudó a la entrada en Europa con más facilidad, puesto que, según este mito, en las Estepas gobernaba un gran Rey presbítero cristiano que llegaría algún día a salvarlos. Nada más lejos de la realidad, se trataba de una mera fantasía, ya que a su llegada, los mongoles resultaron ser aún peores que los temidos musulmanes. Desde Moscú hasta Zagreb, todo fue saqueado, y se estaba preparando todo para cercar Viena cuando el destino vino a echar “una mano” a Europa.
La fortuna sonrió a este continente, ya que en 1241, el hijo de Gengis Kan, falleció en la lejana capital de Mongolia, y los generales mongoles que controlaban la ofensiva contra Europa regresaron a Oriente a fin de preparar quién sería el sucesor en el trono, llevándose sus tropas con ellos. Así, Polonia y Hungría fueron abandonadas. Europa  se había salvado por pura casualidad, y los mongoles jamás volvieron a ser una amenaza contra Occidente.
Al cabo de unas pocas décadas, todo el Imperio se fue disgregando y las naciones oprimidas fueron recuperando su independencia. En una campaña contra Egipto, un ejército mongol con 25.000 hombres fue derrotado. Era el principio del fin, puesto que aquella derrota hizo añicos el mito del invencible ejército mongol. Bajo el gobierno de Gengis Kan, su Imperio se extendió a un ritmo desconocido en toda la Historia de la Humanidad.
Los Mongoles, menospreciados por su condición de bárbaros nómadas, demostraron ser ingeniosos, astutos y disciplinados. Sus palabras hablan por sí solas “No hay mayor placer que derrotar a tus enemigos y perseguirlos. Despojarlos de sus riquezas, y ver sus seres queridos deshacerse en lágrimas, montar sus caballos y estrechar contra tu pecho a sus hijas y esposas…”

martes, 18 de julio de 2017

LOS CELTAS (VIII y I a.C)


Granja Celta

Los celtas era un grupo de tribus feroces y guerreras que vivieron en la Europa Central y Occidental entre los siglos VIII y I a.C. Se les conocía por su habilidad como jinetes, hablaban lenguas semejantes y compartían, muchas costumbres religiosas y artísticas.
Aunque los propios celtas eran analfabetos y no dejaron documentos escritos, gran parte de la historia celta puede ser reconstruida a partir de los escritores romanos. Gracias a sus textos sabemos que en el siglo IV a.C. colonos y guerreros celtas procedentes del norte de los Alpes atacaron Italia y los Balcanes. Los celtas saquearon Roma en el año 390 a.C. y en 279 a.C. llegaron nada menos que hasta Delfos, en Grecia. En el siglo III a.C. se podían encontrar celtas tan al este como los Balcanes y Anatolia.
El ejército romano luchó denodadamente contra los invasores bárbaros y los derrotó en la batalla de Telemón, en el norte de Italia, en el 225 a.C. Posteriormente, los romanos se apoderaron gradualmente de las tierras celtas de Italia, Hispania (la actual península Ibérica) y Anatolia.
El comandante romano Julio César comenzó a conquistar la Galia (la actual Francia) en el año 50 a.C. Según los romanos iban penetrando en las regiones celtas, mataban o tomaban prisioneros en masa. De una población de entre seis y siete millones de celtas, un millón fueron asesinados y otro millón vendidos como esclavos. A finales del siglo I d.C., los romanos habían conquistado gran parte de Inglaterra y Gales; además, toda la Europa central al sur del Rin y el Danubio estaba en sus manos. Los celtas que vivían fuera de esas regiones habían sido derrotados por las tribus germánicas del norte y los dacios, al este.
En el siglo V d.C. todos los restos de los celtas habían desaparecido de Gran Bretaña y la Galia, cuando las invasiones germanas siguieron al colapso del Imperio romano. En la actualidad, las lenguas celtas sobreviven exclusivamente en los extremos occidentales de Europa: Escocia, Irlanda, Gales, Bretaña (Francia) y Galicia (España).

La cultura celta

En la cultura celta se aprecian dos grandes periodos. Uno es el de Hallstatt, que se extendió entre los años 800 y 500 a.C., y el otro es el de La Tène, que duró entre 500 a.C. y 50 d.C.
La cultura Hallstatt recibe su nombre del cementerio de Hallstatt, en Austria, Europa central. Por lo que sabemos, eran gentes que trabajaban el hierro con habilidad y buenos jinetes. Estableciera una industria de explotación de las minas de sal y un imperio comercial. Una rica elite de jefes vivía en asentamientos fortificados en la cima de colinas y era enterrada con muchas de sus posesiones: armas, joyas, carros y otros bienes de lujo.
Con posterioridad al siglo V a.C. cesaron los ricos enterramientos y la cultuirá Hallstatt declinó con rapidez.
La cultura de La Tène, que la siguió, llamada así por un poblado junto a un lago en Suiza, tenía centros de poder en la zona al norte de la región de Hallstatt. Los guerreros celtas que cruzaron los Alpes en el siglo IV a.C. procedían de la cultura de La Tène. La región de La Tène también fue donde se originó ese estilo artístico que se conoce como celta.



Mapa de la cultura Celta
Mapa de la cultura Celta

Los guerreros celtas

Los griegos y los romanos consideraban a los celtas como enemigos peligrosos, pero vulnerables. La furia de los celtas en la guerra era legendaria y su valentía y experto dominio de los caballos eran muy admirados. No obstante, se los consideraba carentes de la disciplina de los soldados griegos y romanos. Algunas de las prácticas celtas, como conservar las cabezas cortadas de los enemigos distinguidos y presentárselas a los visitantes, eran consideradas horribles por los pueblos mediterráneos.
El guerrero celta era completamente distinto al legionario romano. Llevaba el pelo blanqueado con cal y vestía pantalones en vez de túnica. También llevaba joyas y una colorida capa a cuadros. Por lo general llevaba una larga espada de hierro, una lanza y un gran escudo de piel. El casco y la cota de malla le daban una protección adicional, si bien hay muchos textos que nos dicen que los guerreros celtas iban desnudos a la batalla, excepto por el torques (gargantilla decorada de oro o bronce).
La guerra era extremadamente importante para la sociedad celta. Las tribus estaban gobernadas por elites guerreras para las cuales su reputación de valentía en la batalla era una importante fuente de poder. El fracaso, en especial en el caso de un jefe, no era aceptable, y en ocasiones los jefes celtas se suicidaban para no sufrir la humillación de la derrota. El poder de un guerrero celta venía determinado también por el número de sus seguidores, de modo que su habilidad para distribuir la riqueza conseguida a través de las incursiones o las conquistas era de gran importancia.

La agricultura de los pueblos celta

La agricultura era la principal actividad de una comunidad celta. Aunque su práctica variaba con el tipo tierra, por lo general los celtas utilizaban una agricultura mixta, con ganado y cultivos. El campo estaba cubierto de pequeñas granjas y poblados, con asentamientos fortificados en las cumbres que servían como mercados, centros artesanos y capitales tribales.

Las mujeres celtas

En la sociedad celta, las mujeres ocupaban una posición más importante que en las sociedades griega o romana. Su habilidad como luchadoras es mencionada por varios escritores y tenían derecho legal a la propiedad tras casarse. La existencia de importantes líderes femeninos, como la reina Boudicca de la tribu iceni (los más temidos adversarios por los romanos en Gran Bretaña) demuestra que era posible que las mujeres ocuparan cargos muy importantes.





Típica casa celta
Típica casa celta

La vida comercial celta

Al mismo tiempo que conquistaban sus tierras en Italia, Iberia y Anatolia, los romanos iban creando lazos comerciales con los pueblos celtas sin conquistar de la Galia y el centro de Europa. Roma necesitaba materias primas y esclavos. Los jefes celtas locales necesitaban bienes de lujo que entregar a sus seguidores y las oportunidades de conseguirlos mediante el saqueo habían disminuido. De modo que se creó un floreciente comercio y, según fue aumentado el volumen del mismo, la moneda se fue difundiendo cada vez más. Muchos de los poblados y castros celtas se transformaron en complejos asentamientos comerciales conocidos como oppida. Sólo en la Europa del noroeste continuó la vida casi igual que en los siglos anteriores.

Los bardos celtas

Aunque los celtas carecían de una literatura escrita, poseían una clase profesional de poetas, narradores de historias y músicos: los bardos. Los bardos pasaban por un periodo de formación de 12 años, aprendiéndose de memoria una vasta tradición oral de poemas-historias, también componían canciones para honrar o burlarse de gente todavía viva, por lo que eran tratados con gran respeto por los jefes y los guerreros, para los cuales la reputación lo era todo.

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Religión celta

Los celtas utilizaban un calendario muy parecido al actual y sus fiestas caían en momentos significativos del año agrícola. La principal de ellas tenía lugar el 1 de noviembre y señalaba el fin del año en curso y el comienzo del año nuevo. Conocido en Irlanda como Samain, era el momento en que los espíritus de los muertos podían vagar libremente. Tradición que se ha conservado hasta nuestros días con la fiesta de Todos los Santos y el Halloween anglosajón.
Los celtas creían en un gran número de dioses, más que en una única deidad todopoderosa. Aunque estos dioses variaban de región en región, se pueden identificar tres figuras centrales: el dios de la tribu, asociado con la guerra; el dios del cielo y la tierra; y el dios de la artesanía. El número tres tenía un significado especial para los celtas; en el arte celta hay muchas estatuas con tres cabezas y dibujos con tres lados.
Algunas ceremonias religiosas implicaban el ritual de lanzar objetos valiosos a pozos, ríos, arroyos, ciénagas o lagos. Los especialistas religiosos, conocidos como druidas, actuaban como intermediarios entre el hombre y los dioses. Además de supervisar todos los sacrificios, los druidas actuaban como jueces en causas criminales y tenían el poder de excluir de la vida religiosa de la comunidad a todos aquellos encontrados culpables. También tenían capacidad para comenzar rebeliones y unificar a las tribus contra Roma.




Cernuno, Dios de los Celta
Cernuno, Dios de los Celta

Un poblado celta

Una posible población iceni en Gran Bretaña de los celtas se narra en las siguientes lineas.
Cobijaba a unas 100 personas y estaba construido cerca de un arroyo de agua potable. El poblado estaba rodeado por una empalizada de estacas de madera y un foso; la única entrada estaba guardada por una atalaya. El puente levadizo sobre el foso se movía mediante un sistema de contrapesos que se situaban en cestas colgadas de largos postes, lo que permitía izarlas cuando se acercaba el enemigo. A menudo, en lo alto de la atalaya colocaban las cabezas cortadas de los enemigos.
Dentro del poblado había varios tipos de casas, todas construidas con madera y techadas con paja. La casa redonda pertenecía al jefe y su familia, y durante el invierno era en ella donde se reunían los guerreros para realizar fiestas y beber. Los guerreros vivían en la casa grande junto a sus familias, una residencia que contaba con una sección donde había un fuego en el que las mujeres preparaban las comidas. Es posible que durante el invierno el ganado también fuera introducido en la casa. En torno al interior de la empalizada había viviendas mucho más pequeñas, donde vivían los ancianos y los enfermos. Otros edificios incluían una casa para los carros, un silo y un ahumadero, donde los habitantes secaban y ahumaban carne y pescado para conservarlos hasta el invierno. En el centro del poblado había un profundo pozo con serpientes venenosas en el fondo. Era el pozo de las serpientes, al que eran arrojados los prisioneros enemigos y los malhechores, donde se les dejaba morir.

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La difusión del hierro

Fundir mena de hierro era mucho más complicado que hacer bronce. El método para extraer hierro de su mena fue descubierto por los hititas en Anatolia aproximadamente a mediados del segundo milenio a.C. Durante siglos fue un secreto celosamente guardado, pero tras la descomposición del Imperio hitita en el siglo XII a.C., la técnica se difundió, primero por el Egeo y luego por el resto de Europa. En el siglo VIII a.C. el hierro ya se trabajaba ampliamente en la región de la cultura celta de Hallstatt.
A pesar de que el trabajo del hierro era más complejo y laborioso que el del bronce, el nuevo metal tenía dos ventajas principales. La primera es que aparecía de forma natural en grandes cantidades y en una zona más amplia que el cobre y el estaño, los dos elementos que formaban el bronce, por lo que era más barato. Segundo, era un metal mucho más fuerte que el bronce y podía ser afilado mucho mejor. Esto dio a los celtas una ventaja en la batalla y también les permitió talar bosques y arar la tierra de un modo más eficaz.

El Arte celta

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La civilización de La Tène, del siglo V a.C., tiene fama por el estilo de sus artes decorativas, que se han llegado a conocer como arte celta. Especializados y muy hábiles, sus artesanos fabricaban espejos, escudos y mangos de espada en oro y bronce. Influídos tanto por el arte mediterráneo como por el arte del este de Europa, desarrollaron un estilo original caracterizado por sus líneas en volutas y sus dibujos irregulares. Algunos animales y motivos utilizados en el arte celta poseían significado religioso. Por ejemplo, se piensa que los verracos y cuervos, visibles a menudo en armas y armaduras, representaban a dioses de la guerra en forma de animal. No obstante, gran parte del significado oculto del arte celta se ha perdido.